martes, 17 de septiembre de 2013

ESPOO CINÉ 2013: OMBLINE Y SILMÄTERÄ


Una de las señas de identidad del festival de cine Espoo Ciné es su gusto por presentar películas que tienen como tema principal la maternidad. Por lo general, dicho enfoque suele estar ligado a lo que una madre puede llegar a hacer, o no, para proteger a su hijo.  En todos estos años, han sido varios los ejemplos –el pasado año, sin ir más lejos, películas tales como L´enfant d´en haut, Varasto o Tähtitaivas Talon Yllä- fueron un buen ejemplo de todo esto.

En la edición del presente año 2013, dos fueron las películas que más énfasis demostraron a la hora de plasmar la férrea relación que se establece entre una madre y su hijo, sin importar lo hostil que el escenario pudiera llegar a ser.

Ombline plantea el doble drama de ser madre y serlo en un ambiente tan asfixiante y viciado como lo es el interior de una cárcel. Su protagonista principal Ombline Morin (Mélanie Thierry) deberá aprender TODO lo que significa ser madre en el peor escenario posible y sometida a los atropellos de las otras reclusas, las guardianas, y un sistema que, lejos de reformar, perpetúa los defectos de quienes un día abandonaron la senda de la legalidad y, para desgracia suya, no pudieron esconderse tras el abultado bolsillo de un familiar, una empresa, o una determinada sigla ideológica.

Ombline está sola, en el sentido más absoluto de la palabra, y salvo por el contacto con otras reclusas inmersas en su misma situación deberá afrontar un reto que a punto está de erosionar su ya de por si mermada confianza en el resto de la raza humana. Al igual que luego le sucederá a Marja, la protagonista de Silmäterä -la segunda película también protagonizada por una madre desesperada- Ombline no dudará en hacer cualquier cosa para asegurar el bienestar de su hijo, Lucas.

Llegado el momento y ante la imposibilidad de poder lograr encontrar quien pudiera sacar a pasear a su hijo fuera de aquellas frías y desconchadas paredes, Ombline aceptará que un matrimonio ya jubilado, pero de buena posición y amantes de los niños, se haga cargo de su hijo, rompiendo un lazo mucho mayor de lo que la misma Ombline pudiera llegar a pensar.

En este punto, la vida de Ombline y la de Marja se separan bastante, dado que la joven madre finlandesa protagonista de Silmäterä -primera película del guionista y escritor Jan Forsström- es una madre soltera que trabaja de noche, repartiendo las montañas de publicidad gráfica que, aun hoy en día, se distribuyen a lo largo y ancho de este país.



Marja (Emmi Parviainen) y su hija, Julia, (Luna Leinonen Botero) viven de manera sencilla, un tanto asilada, pero se tienen la una a la otra. Julia no sabe quién es su padre biológico, pero lo cierto es que nunca lo ha echado demasiado en falta, sobre todo por los cuidados y la atención dispensada por su madre.

La situación cambia cuando, un día, hace acto de presencia, Kamaran (Mazdak Nassir), un emigrante de origen musulmán, quien, tras ver a Julia, entiende que aquella niña es su hija, fruto de la relación pasada que mantuvo con Marja. Tras la negación inicial, Kamaran no cesará en su empeño de formar parte de la vida de Julia, mientras que Marja irá exteriorizando todos sus miedos y demonios interiores hasta que su percepción de la realidad quede seriamente alterada. Ni siquiera el contacto con Karin, su dispuesta y comprensiva vecina, lograrán espantar la desazón y la pérdida del contacto con la realidad, que, tal y como le sucede a los literarios personajes de Joseph Conrad, acabará por vivir en un estado de ensoñación que le llevará a la destrucción de su vida, tal y como la conocía.

No se puede decir que Silmäterä sea una película que denuncia la intolerancia de un raza frente a otra, o del conjunto de los ciudadanos de un país frente a quienes vienen de fuera, pero sí que demuestra que muchos de los cambios que sacuden a nuestra sociedad llegan de manera tan brusca que no permiten que las personas tengan tiempo de asimilarlos.

Es cierto que Kamaran se extralimita al querer formar parte de la vida de Julia, tras seis años de ausencia, en parte impuesta por la negativa de Marja a contarle nada, luego de quedarse embarazada. Sin embargo, no es menos cierto que Marja, tras reencontrarse con Kamaran, es incapaz de darle una oportunidad al padre de la niña, por mucho que éste se empeñe en demostrarle su talante conciliador y el hecho de que él ahora es un padre de familia, casado con una ciudadana finlandesa y con un hijo a su cargo.   

Al final, de la misma forma que Ombline debe olvidar sus arranques de furia y su actitud pendenciera, si es que quiere lograr reencontrarse con su hijo, Marja será incapaz de ver otra cosa que una amenaza constante y grotesca, la cual la llevará a tener que renunciar a quien había prometido defender, a costa de su misma vida.
Las dos películas, tanto Ombline, escrita y dirigida por Stéphane Cazes, como Silmäterä demuestran que, para una madre, no importa el escenario, ni el país, ni la adversidad. Lo único que importa es la vida, la seguridad y el bienestar de un hijo, una realidad que sobrepasa cualquier otro precepto, humano y/ o divino, y una razón que justifica los modos y maneras de actual de Ombline y Marja, a lo largo de ambos largometrajes.

Ambos están rodados como si se tratara de documentales, destilando un realismo que puede llegar a ser duro y agobiante de soportar por el espectador, pero que está ampliamente justificado, en ambos casos, dado el tema que se desarrolla. De igual forma, la actuación de Mélanie Thierry y Emmi Parviainen es realmente convincente, dramática y contenida en las dosis justas, aunque, la segunda, tenga espacio para desarrollar, además, esa zona oscura y delirante en la que caerá su personaje, llegado el momento.

La única pega que encuentro es que dudo que ninguna de las dos películas logré hacerse un hueco en la pantallas de cine de nuestro país –y tengo mis dudas de que alguna compañía española las llegue a editar en DVD/ Blue-ray- razón por la cual, acabarán por ser poco más que reseñas en nuestro país, a pesar de su tremenda calidad y la rabiosa actualidad de las dos historias.  

© Arsam International, Dibona Films, Entre Chien et Loup & Belgacom, 2013

© Making Movies Oy & Atlantic Film, 2013 

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