miércoles, 29 de enero de 2014

JADE WARRIOR: Un Wuxia finlandés.


 
En un mundo cada vez más global las distancias y las influencias han dejado de ser una barrera para quienes desean contar una historia. Ésta es una de las razones que han posibilitado el desarrollo de un proyecto como Jade Warrior, la primera película finlandesa de artes marciales. En ella, además de los elementos propios de dicho género, se dan la mano las tradiciones y la manera de entender la vida del pueblo finlandés.

Jade Warrior –Jade Soturi en su versión original- arranca en la lejana China hace varios siglos. Allí, un guerrero y maestro herrero llamado Seng-Fu forja una máquina llamada Sampo, la cual traerá la felicidad al mundo.

El problema es que el Sampo es robado por un demonio que lo transforma en una puerta del infierno. Ante la amenza, Seng-Fu envía a su único hijo, Sintai, maestro en artes marciales, a buscar el objeto robado y derrotar al demonio.

Sintai abandona la montaña en la que ha vivido durante toda su vida para dar caza al demonio, descubriendo una vida a la que había permanecido ajena hasta entonces.

En su camino se cruzará con Pin Yu, una hermosa guerrera con la que Sintai descubrirá que el camino del amor y el deseo transcurre de manera paralela al del guerrero. Sin embargo, su descubrimiento se verá truncado por sus obligaciones y por el compromiso de Pin Yu con otro hombre.


Sintai abandona la aldea y se presta al combate contra el demonio que le robó el Sampo. Tras la batalla, Sintai descubre cuál es la verdadera naturaleza del demonio, recurriendo al Sampo para atraparlo.

Después sella su destino prometiendo custodiar el Sampo por toda la eternidad.

Siglos después y en la lejana Finlandia, una historia similar se desarrolla con unos personajes que atesoran los espíritus de Sintai, Pin Yu y el malvado demonio.

Al final, la ancestral lucha entre el bien y el mal comienza de nuevo con un escenario distinto, pero con la misma premisa para sus contendientes.

Jade Warrior es un viaje por las tradiciones y por unos valores basados en el honor, el valor y el acero. El Sampo, máquina que toma su nombre de una palabra tibetana, Sangfu –pronunciada Sampo-, se nos presenta como una puerta hacia la felicidad, corrompida por el mal para servir a sus propósitos. Creada en la forja del herrero Seng-Fu representa el culto por el metal, forjado cientos de veces hasta conseguir transformarlo en un instrumento para defender a los inocentes. Este camino es similar en la mayoría de las culturas, en especial en la germánica y en las nórdicas. Jade Warrior bebe, de manera directa, del Kalevala, epopeya finlandesa recogida por Elias Lönrot en 1.835.

Lönrot recopila en su obra la inmensa mayoría de los cantos y leyendas del pueblo finlandés, los cual conforman la memoria y la filosofía de todo este pueblo. El Kalevala, compuesto de 22.795 versos agrupados en cincuenta cantos o poemas, está repleto de historias dioses, bardos, guerreros y herreros, los cuales forjaron las armas que determinarían el futuro de su pueblo.

Al igual que en la mitología China, en el Kalevala, la leyenda, la fábula y los relatos orales se dan la mano, tejiendo un tapiz que nos presenta un mundo a caballo entre la realidad y la magia.

La belleza e intensidad de este cantar épico cautivó a grandes literatos de principios del siglo XX, de la talla de J.R.R.Tolkien y C.S. Lewis, quienes usaron muchos elementos del Kalevala para sus obras.

Paralelamente, la historia de amor entre Sintai y Pin Yu –en la lejana China- y Kai y Ronja en la Finlandia actual, es igualmente atemporal, respondiendo a las mismas premisas que han movido el mundo desde su nacimiento.

Sólo queda el enfrentamiento entre un mal que busca cualquier resquicio para aniquilar al mundo –desde el albor de los tiempos- y el corazón de un guerrero capaz de detenerlo.
 
 
Jade Warrior supuso, en el momento de su estreno, el debut en la dirección de Antti Jussi Annila, joven director finlandés quien, tras realizar varios cortos del género de las artes marciales durante su etapa universitaria, se embarcó en un proyecto que duró más de cinco años.

La película, una coproducción entre Estonia, China y Finlandia, se rodó -como ocurre en la narración- en escenarios finlandeses y chinos contando con un reparto coral de ambas nacionalidades.

El director tuvo la oportunidad de trabajar con los actores finlandeses Tommi Eronen –en su doble papel de Sintai y Kai-, Krista Kosone –Ronja-, y Markku Peltola –Berg. Este último es uno de los actores más consagrados de la cinematografía finlandesa, en especial por su trabajo con el reconocido director finlandés Aki Kaurismäki.

Por parte del lejano país de la China, Pin Yu está interpretada por la actriz Zhang Jing Chu, protagonista del filme Peacock, del director Chang Wei Gu, y de la épica Seven Swords, dirigida por Tsui Hark.

Puede que la mayor virtud de Jade Warrior sea entrelazar dos tradiciones tan distantes entre si, pero que guardan tantos lazos en común. Con ello logra ofrecernos una historia bañada en el tempo propio de la mentalidad finlandesa, pero llena de la espectacularidad de las narraciones épica de artes marciales y el género Wuxia.
 
Agradezco a Elena Santana Guevara y al director Antti Jussi Annila su colaboración y ayuda para poder redactar esta reseña.
Jade soturi © Blind Spot Pictures Oy; Fu Works; Film Tower; Ming Productions
A-Film Distribution; Arte; Finnish Film Foundation; Sandrew Metronome Distribution; Troika Entertainment GmbH; Yleisradio (YLE); Zweites Deutsches Fernsehen (ZDF); 2014
 
 
 

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