viernes, 31 de enero de 2014

MPD-PYSCHO


 
Leeré le veredicto. Que se levante el acusado Yôsuke Kobayashi... ¡Se equivoca!. Yo soy Kazuhiko Amamiya...¡¡Cierra el pico, kazuhiko Amamiya!!. ¡¡Ahora soy yo!!... ¡¡Soy Shinji Nishizono!! 
 
Ahora la pregunta sería, con tanto nombre ¿De quién les voy a hablar? De Yôsuke Kobayashi, de Amamiya o de Shinji Nishizono.
Pues la respuesta es simple; de los tres, porque todos son la misma persona. Esto se explica porque el protagonista de esta directa, impactante y, a veces, brutal historia gráfica padece un trastorno de personalidad múltiple.
 
De ahí su título MPD-Psycho: multiple personality detective psycho o, en nuestro idioma, detective psicópata de personalidad múltiple. El calificativo psicópata sirve para definir los comportamientos de, al menos dos de sus personalidades, las cuales afloran cuando la presión exterior y los acontecimientos necesitan de medidas extremas.
Todo comienza cuando el detective Yôsuke Kobayashi se encuentra investigando los asesinatos cometidos por un demente que se divierte descuartizando a sus víctimas. El caso tiene en vilo a la ciudad y al cuerpo de policía. Sin embargo la investigación, lejos de avanzar, se encuentra en un punto muerto que desespera a Kobayashi, empeñado en atrapar a psicópata.
 
Para lo que nadie estaba preparado, y mucho menos Kobayashi, era para el siguiente movimiento del asesino, empeñado en jugar con los responsables del caso, en especial con el detective.
Y qué mejor manera de hacerlo que mandando un regalo. Un regalo de los que no se olvidan. Un regalo de carne y sangre y que, una vez, fue una chica alegre y divertida antes de convertirse en un cuerpo mutilado y que sobrevive para mayor desesperación del detective. Una chica que, antes de caer en manos del psicópata, era la novia de Kobayashi, Chizuko, ahora transformada en un grotesco presente de una mente enferma.
 
El regalo también sella el final de la personalidad de Yôsuke Kobayashi, la cual desaparecerá en beneficio de Amamiya y Nishizono. Éste último será el responsable de terminar con la vida del descuartizador y callar su miserable risa. Por eso, cuando el juez dicta sentencie contra Kobayashi, momento en el que comienza la narración, el acusado afirma que está equivocado y que él es Kazuhiko Amamiya, no Kobayashi.
Diez años después de aquello, la ciudad vuelve a estar asediada por los desmanes de un loco que ha inventado una nueva manera de llenar los jardines de la ciudad. Sus plantas son de una enorme belleza, de no ser por el pequeño detalle que necesitan un cuerpo humano para poder germinar. Para el asesino son sus lindas florecitas, sus macetas humanas de enorme belleza,  mientras que para el resto son abominaciones salidas de una pesadilla desarrollada en el jardín de las delicias de El Bosco.
 
Sin embargo las cosas no acaban ahí. Otra serie de extraños sucesos salpican de sangre, literalmente, cada rincón de la ciudad.
Todos están relacionados con unos códigos de barras impresos en los ojos izquierdo de los implicados en dichos sucesos.
Por ello, la ex-detective Machi Isono, ahora al frente de un centro de investigación criminológica privado, decide contratar a Amamiya, tras abandonar éste la cárcel.
 
Machi había sido, junto con el jefe de policía Sasayama –antiguo superior e Kobayashi- unas de las pocas personas con las que el reo había tenido contacto durante su internamiento. Además, Machi solía acudir a Kobayashi cuando tenía algún caso muy esquivo entre manos, por lo que, al dejar el cuerpo y pasar a trabajar por su cuenta, nadie mejor que Amamiya para ayudarla. Hay más peones en este juego pero la partida sólo acaba de comenzar y queda mucho, mucho por conocer.
Este es el comienzo de la versión gráfica de MPD-Psycho, obra de Sho-u Tajima y Eiji Otsuka, la cual sirve de base para su adaptación en la pantalla –en este caso, para la televisión- y que presentó, años atrás, Jonu Media dentro del sello Jonu Live.
 
Y quien conozca al cine de terror contemporáneo oriental, sabrá que no hay nadie mejor que el genial y trasgresor Takashi Miike para llevar dicha obra a un formato en movimiento.  
 
El realizador, responsable de títulos tan extremos como Audition, Izo o Lesoon of Evil ,  responde a las mil maravillas a los requerimientos necesarios para llevar a las tres dimensiones una obra tan particular como es MPD-Psycho.
En su planteamiento, la serie de televisión parte de las mismas bases que la obra gráfica, dándole rostro y personalidad a los personajes recreados en el manga.
El actor Naoki Hosaka da réplica al detective de personalidad múltiple sobre el que gira toda la trama de MPD-Psycho. Junto a él, las actrices Tomoko Nakajima, en el papel de la investigadora Machi Isono, Rieko Miura, como la dulce Chizuko Honda y Nae –actriz que acaba de protagonizar Cartas desde Iwo Jima- es la encargada de dar la réplica al personaje de Tomoyo Tanabe.
 
 
Los elementos de terror, y casi diríamos que propios del gore, los cuales están presentes en la obra gráfica, son desarrollados con su estilo personal por el director, colocando al espectador al límite de su propia percepción. Aunque quizás, Miike busca combinar su imaginería propia –imágenes difusas, casi sin definición- mezcladas con los cuerpos mutilados y la sangre que va dejando el asesino sobre el que gira la narración televisiva.
Algunos críticos han señalado que MPD-Psycho es la versión japonesa de la obra de David Linch Twin Peaks, la cual supuso introducir una serie de elementos en el pequeña pantalla, hasta entonces reservados para el cine.
Coincido con dicha consideración aunque la obra de Miike no posee el aura poética que destilaba la serie de Linch ni la carga onírica del director americano.
 
Miike, por el contrario, potencia elementos como la vertiente cómica, casi bufonesca del jefe de policía Sasayama y su ayudante Manabe, preocupado éste por reproducir –de la manera más fiel posible y escala- los desvaríos del psicópata que trae de cabeza a las fuerzas del orden.  Con ello se da una sensación de una irrealidad más profunda puesto que, a reglón seguido, nos golpea con una imagen sacada del mismo infierno.
En lo que sí se acercan ambas propuestas es en su interés por llevarnos de un lado a otro, sin que sepamos, realmente, quién se esconde tras los crímenes. Elementos como los códigos de barras que ocultan los ojos de los protagonistas –elemento que ya aparecía en el video Do the evolution del grupo Pearl Jam- son una de las muchas piezas que conforman un rompecabezas, tan endiablado como absorbente.
 
Son seis capítulos que nos llevan hasta las mismas catacumbas de la psique enferma, con elementos propios de los grandes clásicos de la demencia criminal –Jack “el distripador”, Charles Mason o Andrei Chikatilo “el cuidadano-X” y mezclados con series de televisión como X-Files o Millenium.
La diferencia estriba en que el responsable de la serie es un director con unas señas de identidad tan claras como Takashi Miike y eso supone un aliciente para todos aquellos degustadores de este tipo de productos.
Muy, muy recomendable para todos los amantes del género terroríficos y los seguidores de Miike. De todas maneras, la serie no se corta en mostrar algunos aspectos ya bastantes duros de ver en el manga. Por ello, absténgase aquellas personas impresionables a la hora de ver determinados comportamientos y/ o sucesos.
 
 
© Excellent Film; Kadokawa Shoten Publishing Co.; MPD Psycho Project; Pony Canyon; Toskadomain Co. Ltd. & WoWow, 2014

 

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