jueves, 13 de febrero de 2014

SUPER 8


 
Hay muchas formas de homenajear aquellas cosas que fueron y aún siguen siendo importantes en la vida de una persona. Unos los enmarcan o los colocan en vitrinas para luego mirarlos cada mañana al levantarse. Otros prefieren reunirlos todos y crear algo nuevo, algo que, sin perder la esencia, logre contar una nueva historia que haga las veces de cápsula del tiempo tan atemporal como los cuadros colgados en una pared.

 Y es esta última opción la que se puede aplicar a la película Super 8, la cual es el personal y sincero homenaje de un creador, J.J. (Jeffrey Jacob) Abrams, para con uno de sus grandes referentes del séptimo arte, el también creador y visionario cinematográfico Steven Spielberg,

No obstante, Super 8 es más que un homenaje a películas como Encuentros en la tercera fase, ET o Los Goonies, las cuales marcaron la posterior trayectoria profesional de Abrams.  Super 8 es una suerte de autobiografía, más o menos confesada de Abrams, quien se ve reflejado en Joe Lamb, un niño que como a Abrams, le gustan los cómics y las películas de monstruos y de ciencia ficción. Además Joe es un niño que forma parte del equipo técnico de una película que es, a todas luces, otro homenaje, en este caso, al patriarca zombie, George A. Romero.

En el caso particular de J.J. Abrams, su relación con el séptimo arte empezó bien pronto, dado que su padre era productor cinematográfico, de ahí que Abrams empezara a frecuentar platós cinematográficos desde una edad muy temprana. Por añadidura, Abrams demostró tener un gran instinto para la creación cinematográfica, llegando a “aconsejar” al mismísimo John Carpenter cuando el realizador estaba trabajando en la película 1997, Rescate en Nueva York.

Y si Joe Lamb pudiera ser Abrams en el año 1979, dado que el director/ productor y guionista nació en 1966, Chales bien pudiera ser un joven Steven Spielberg, claramente influenciado por las películas de George A. Romero y empeñado en contar su propia aventura zombie.

Juntos son los engranajes principales de un equipo de producción que, apoyados en las entrañables cámaras de Super 8, verán como sus vidas dan un vuelco por causa de un accidente de un tren militar que proviene de la supersecreta base, por todos conocidos, Área 51.

A partir del accidente, rodado por la cámara de Super 8 de los intrépidos cineastas, los jóvenes  verán cómo su tranquila vida de adolescente se convierte en una enorme jincana, en la cual no dejan de aparecer personajes de todo tipo, desde militares maquiavélicos, profesores suicidas y monstruos extraterrestres que no lo son tantos.

No obstante, y pesar de los inconvenientes, ni Charles, ni Joe ni el resto del equipo ceden en su empeño de continuar con el rodaje, pero, como suele ocurrir, con tantos peones sobre el tablero de juego, las cosas nunca salen como uno quiere.  

Por fortuna para todos ellos, Jackson, el padre de Joe tampoco ahorrará esfuerzos por proteger la vida de su hijo y del resto de sus amigos, a pesar del empeño de los militares por lograr lo contrario.

Y es que Super 8 es, por encima de todo, la historia de un padre y un hijo marcados por la muerte de la mujer, esposa y madre, la cual abre una brecha entre ambos. Para Jackson, oficial de policía, la muerte de su esposa lo enfrenta un territorio desconocido, su hijo Joe. Dicha brecha se hubiera hecho mucho mayor, de no ser por el accidente del tren militar y por el interés de Joe en Alice, la hija del hombre responsable de la muerte de la madre de Joe.

Tal y como es lógico pensar, Jackson no aceptó, en un principio, el interés de Joe por Alice, a pesar de que la niña no tenía por qué pagar por los pecados del padre. No obstante, luego tuvo que rendirse ante la evidencia de que ni el padre de Alice ni la niña tenían nada que ver con la muerte de su esposa y que lo mejor que podía hacer era tratar de solucionar todo aquel enredo.

En medio de todo, como no podía ser de otra forma, se esconde la criatura extraterrestre que a los militares se les ocurrió transportar en el tren que provenía de la ya mencionada base. El monstruo, responsable de la desaparición de los microondas y de algunos vecinos de la comunidad, no deja de ser una víctima de la locura y el empeño por ocultar las cosas que tanto gusta a las autoridades estadounidenses. En este apartado, Abrams rinde otro homenaje a Chris Carter, creador de la serie Expediente-X y la teoría de la conspiración defendida por el agente Fox Mulder.

Al final, y como suele ser habitual, los verdaderos monstruos son los seres humanos y no quienes han tenido la poca fortuna de caer en este manicomio redondo que es el planeta Tierra.

En resumen, Super 8 es una película con niños, pero no es una versión de Los Goonies. Es una película con “monstruo alienígena”, pero no es una película de monstruos. Super 8 es una película sobre todos aquellos que aman el cine y que, alguna vez en su vida, empuñaron una cámara de cine, de ocho milímetros y empezaron a filmar.

Es, también una historia de relaciones personales, de cómo los padres y los hijos tienen que aprender a vivir juntos y cómo los amigos empiezan a tener problemas cuando las féminas aparecen en el tablero de juegos.

Y, Super 8 es, sobre todo en sus minutos finales -mejor que no se levanten demasiado rápido de sus butucas-, una estupenda película de zombies, en el mejor estilo de las realizaciones de Romero o Lucio Fulci.

No me quiero olvidar de la notable interpretación de los actores principales: Joel Courtney (Joe Lamb); Ridley Griffths (Charles); Ryan Lee (Cary); Elle Fanning (Alice), hermana de Dakota y que va camino de superar a su hermana; Noah Emmerich (Nelec), el demente militar al cargo de la misión de rescate del tren siniestrado; y Kyle Chandler (Jackson Lamb), uno de esos actores que es una pena que se prodigue tan poco, a pesar de su buen hacer en series como Early Edition o en películas como The Kingdom, Broken City o en la denostada, y nunca suficientemente bien considerada, versión de Peter Jackson de un clásico del fantástico como lo es King Kong.

Todos logran que, cuando la película se estrenó, pasáramos un rato muy entretenido y ciertamente apasionante, en especial todos aquellos que seguimos disfrutando del cine en pantalla grande y no en la ridiculez de una pantalla de ordenador, sin necesidad de escondernos tras ninguna excusa peregrina para justificar la descarga ilícita de películas.

Ya saben, si quieren pasarlo bien, disfrutar con una película que tiene de todo, hasta el final, y recordar aquellas cosas que siguen siendo importantes, Super 8 es la película que debieron ver en la PANTALLAS DE LOS CINES, cuando se estrenó y ahora comprando la versión en DVD o Blu-ray no descargada de cuaquier otro sitio.
 
 
© Paramount Pictures, Amblin Entertainment & Bad Robot, 2014
© Drew Struzan, 2014
 
 
 

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